ENFERMEDADES DE AMOR

 

¿Tu vida amorosa es complicada o inexistente?

 

Si tu respuesta fue SÍ, entonces estoy segura de que este artículo te va a interesar y servir muchísimo.

 

Cuando nuestra vida amorosa no es la que deseamos, nos sentimos frustradas, molestas, solas, desvalorizadas, de mal humor y hasta deprimidas. Tal vez no es todo el día porque nuestra mente está ocupada en el trabajo y en la vida diaria. Sin embargo, ese sentimiento está ahí, dormido para despertarse cada vez que vemos una pareja feliz, cada vez que nos preguntan: – ¿Sigues soltera? o ¿Ya tienes novio? O cuando llega la noche, y nos acostamos ¡otra vez solas! Sin alguien con quien compartir nuestro día, que nos abrace, nos bese o nos acaricie. Que nos ame y a quien también podamos amar.

 

Si estás pasando por una situación amorosa que no es la que deseas, estoy segura de que sabes perfectamente de lo que estoy hablando. Sabes lo que siente en el pecho y en todo el cuerpo. Pues cuando nuestra vida tiene algún “problema”, lo guardamos en la mente o en el alma y nuestro cuerpo empieza a gritar lo que la boca calla. Nos empiezan a doler partes del cuerpo de la “nada” y no entiendes de dónde vienen todas esas cosas. O nos empiezan enfermedades que no podemos explicar. Que al principio ignoramos pero que después nos molestan tanto que tenemos que tratarnos con el doctor, para muchas veces no encontrar una rápida o definitiva solución.

 

Hay muchas enfermedades relacionadas al amor, pues es lo más importante que necesitamos para vivir. Incluso se han hecho pruebas en seres humanos y animales, en dónde separan a recién nacidos en dos partes, a unos les dan amor y a los otros no. La parte que no recibe amor, enferma y hasta muere. Así de importante es el amor en nuestras vidas.

 

A continuación, te comparto unas de las enfermedades más comunes relacionadas con el amor y unas pequeñas meditaciones para sanarlas:

 

-Vaginitis o infecciones en la vagina– insatisfacción sexual o abuso sexual no trabajado.

 

Meditación para sanar el útero https://youtu.be/oDxzxGfFuQ4

 

 

-Dolores de corazón (arritmias, taquicardias) fracasos en el amor sin superar. Sentimiento de falta de amor.

 

Meditación para sanar el corazón https://youtu.be/wOjGbJuf1To

 

 

-Dolores en los brazos – cansancio de cargar con una persona o una situación que no nos gusta. Puede ser una pareja que no te hace feliz, incluso no poder abrazar a tu ser querido.

 

 

-Dolores en las manos – cansada de dar amor y dificultad para soltar alguna situación o a una persona.

 

 

Meditación para soltar https://youtu.be/PvKxbnf2f0E

 

Para explicar más esta parte, te voy a contar un poco de mi historia.

 

Hace aproximadamente 6 años, yo era una mujer profesional e independiente, con un buen empleo y un buen sueldo, pero mi vida personal era un caos.  Mi vida amorosa iba de mal en peor, brincando de relación en relación con hombres que no me valoraban ni se querían comprometer conmigo. Aceptando malos tratos o cosas que no me hacían sentir cómoda por una compañía. Hasta que llegó un momento, que después de una fiesta nacional en México, llegue a mi casa y acostada en la cama, mi corazón empezó a latir sin parar. Cómo si estuviera corriendo a mil por hora, y no sabía que hacer. Salí de mi casa a caminar y correr, para ver si lo que necesitaba era aire, pero sólo conseguí sentirme peor. Terminé llamando a una amiga para que me acompañara al doctor (porque vivía sola) y además, empecé a temblar de las manos que me impedía manejar. El diagnóstico fue sencillo: Resaca después de una fiesta. Pensé que tenía razón, porque además en mis pocos tiempos libres, me dedicaba a andar de fiesta. Pasaron las horas y pensé que era cosa de sólo de un día, pero conforme iban pasando los días, el síntoma regresaba para durar un poco más.

 

Había momentos que verdaderamente creí que iba a morir, y lo peor ¡sola en mi casa! Me imagine mil veces la escena en que tenían que abrir mi casa para sacar mi cadáver. Toda una película de Hollywood. Me empecé a sentir desesperada y busqué ayuda con otros doctores, psicóloga, brujos, angelóloga (persona que trabaja con ángeles), y demás.  ¡Yo quería verdaderamente sanar!

 

Con todo lo que estaba haciendo, me di cuenta de que la vida que estaba llevando, no me hacía feliz. Me sentía rechazada en mi trabajo porque era jefa de gente mayor de edad que yo, que creía que mi edad no correspondía a mi cargo y otras cosas. Había sentido la traición de una amiga que también estaba a mi cargo en el trabajo y que me dijeron que hablaba mal de mi cuando yo misma la había recomendado para ese puesto. No tenía una pareja amorosa estable y mi historial amoroso era pésimo. Me alimentaba mal, tomaba mucho alcohol y además fumaba sin parar. Mi vida personal era un perfecto caos.

 

Me sentía tan mal, que estaba dispuesta a hacer todo lo que fuera necesario para sanar. Y desde esa decisión, no tuve más remedio que voltear a ver mi ver mi oscuro yo.

 

Y desde ese camino tan especial, me di cuenta de que cargaba mucho desamor, que me sentía tan sola, tan asustada, tan abandonada, que literalmente mi corazón no soportaba más. Todas mis actitudes de fiesta eran porque quería evitar mi situación real. No quería paz, no quería un momento para estar verdaderamente a solas conmigo. Mi cuerpo me gritaba: ¡Por favor, ámame! ¡Necesito amor! Y fue cuando decidí hacer un verdadero cambio en mi vida y escuchar a mi cuerpo. Dejé de fumar, de tomar, de salir con amigas. Dejé hasta mi trabajo, pues ya no le veía sentido estar en un lugar donde no me sentía querida. Elegí trabajar en sanar todo aquello que me había dañado. Elegí escuchar a mi cuerpo y empezar a darme ese amor que tanto necesitaba.

 

Fue un proceso fuerte y bonito a la vez, pues durante esa transición apareció el verdadero amor. Un hombre que me trataba cómo yo estaba aprendiendo a amarme. Un hombre sin complicaciones. Un hombre que estaba dispuesto a casarse conmigo a pesar de mi situación de salud, de mi sobrepeso (porque además subí mucho de peso) y sobre todo, de mis defectos. Pues me permití decirle con honestidad TODO mi pasado amoroso. Fui totalmente honesta y el también lo fue. Supe de sus defectos y pudimos conciliar una relación basada en la honestidad total. Cero máscaras, y abrazar nuestros defectos con la conciencia que tenemos que trabajar en nosotros mismos cómo una responsabilidad personal, no cómo una obligación de quedar bien con los demás.

 

Y la sanación de mi corazón se dio. Aprendí que el corazón es un botón de aviso de que algo no está bien, y cuando hay cosas que en mi vida que no me hacen del todo feliz, mi corazón me empieza a avisar. Ahora sé cómo escucharlo y cómo calmarlo.

 

Mi vida no es perfecta y de vez en cuando me aparecen dolencias y enfermedades, que se perfectamente que son consecuencia de una situación de mi vida que tengo que solucionar. Y casi siempre se relaciona con el amor. El sentirme amada, acompañada, valorada, valiosa y feliz.

Si ignoramos la situación sentimental de nuestra vida, irremediablemente, tu cuerpo lo va a gritar. Si lo ignoras por mucho tiempo, si grito será tan fuerte que tendrás que parar drásticamente cómo me sucedió a mí y cómo les sucede a muchas personas.

 

 

Si en este momento tu no te sientes amada, valorada y acompañada, ¡Toma acción!. Empieza a amarte tú misma. Valórate, quiérete, ámate. Pueden venir 100 hombres maravillosos a tu vida, pero si tu no te amas, ellos tampoco lo van a hacer y te sentirás siempre vacía.

 

No esperes a que tu cuerpo empiece a gritar para que lo puedas amar. Toma acción para evitar sufrir por una enfermedad. Tienes el poder de ser feliz el día de hoy, y si deseas ¡Yo te puedo ayudar! A través de mis programas especializados y sesiones de coaching. He pasado por esto, y he aprendido muchas herramientas que he comprobado que funcionan para sanar.

 

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Espero de corazón, que este artículo te ayude a tener una vida llena de amor. Que la paz, el amor, la salud y abundancia, esté siempre presente en tu vida.

 

Con amor, tu coach Paola Vega

 

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